El diálogo es la clave para superarse

Argentina – 23/01/2011
La Nación – Pág. 10 / Economía & Negocios

Opinión

José Luis Roces
Para LA NACION.

Cuando analizamos la sociedad argentina siempre nos sorprendemos de las brechas que encontramos entre los logros individuales y los colectivos. Si algo parece describirnos es que es una sociedad de excelentes solistas con pocas orquestas destacadas.

El mes pasado tuvimos la alegría de compartir dos días de taller con el biólogo y epistemólogo chileno Humberto Maturana y con la socióloga Ximena Dávila, ambos integran la Escuela Matríztica de Santiago, y fueron invitados por el CDL (Centro de Desarrollo de Liderazgo) del ITBA y Taichi Consulting.

Los asistentes, por medio de los aportes de los visitantes, rápidamente comprendimos la importancia de la relación humana en la evolución del ser humano. Y con ello, la revalorización de la “conversación reflexiva” como base de nuestros cambios.

La lección para todos nosotros es que desde la distinción biológica cultural necesitamos promover el diálogo, la comprensión y la escucha, como forma de lograr nuestra adaptabilidad. En el pensamiento de Maturana, el ser humano se desarrolla desde su infancia en la vivencia del amor. Entendiendo la acción de amar, como la de respetar al otro “como legítimo otro”.

Las conversaciones, para la Escuela Matríztica, son el camino para el espacio del bienestar. Lo humano es un modo de vivir en el lenguaje y la conversación. La cooperación surge de la sensación de bienestar en la convivencia. La colaboración es la consecuencia de “laborar” juntos dentro de un espacio emocional.

Estas ideas para una sociedad “fragmentada” como la argentina resultan ser de un poder reflexivo muy profundo. Donde cada día vemos la confrontación en vez de la cooperación, la prepotencia en vez de la colaboración y el rechazo a las ideas que no coincidan con aquel que se ubica en una posición superior de poder. Ello nos explica la brecha que deberíamos cerrar para que los logros colectivos estén en relación con esa capacidad individual que en muchos aspectos distingue a los argentinos.

Esta forma de actuar se manifiesta en los dirigentes políticos, gremiales y empresarios y se refleja en los medios, lo que genera un ambiente de conflictividad y desesperanza.

Necesitamos una pronta toma de conciencia, que ése no es el camino que nos permitirá desarrollar una sociedad más equitativa y competitiva en un mundo de crecientes oportunidades para los países emergentes.

Dentro de este panorama, la reciente alianza de dos universidades de prestigio como la Universidad de San Andrés y el ITBA, con el propósito de realizar acciones conjuntas y complementarias, expresa un camino de asociatividad , que se basa en el diálogo y el respeto, que coincide con la visión de Maturana y sus discípulos, a partir de un análisis tan profundo como lo es el de la biología cultural.

Si entendiéramos cómo la especie humana sobrevivió y se adaptó a todas las exigencias del entorno, para llegar acá luego de tres millones de años de evolución, comprenderíamos la importancia del diálogo, la cooperación y la asociatividad como forma de vida superadora para nuestra sociedad y nuestras instituciones.

El autor es vicerrector del ITBA
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